En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.

En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.
En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno. (Konrad Adenauer)

martes, 8 de mayo de 2012

SIN PAN, PERO CON CIRCO

Posiblemente, este sea uno de mis artículos más impopulares, si por popular debemos entender a aquello que concita el interés y la preocupación mayoritaria de los ciudadanos. Escribo estas línea en esos días en que el primer y el segundo club de fútbol de la liga española han provocado una depresión colectiva al no haberse clasificado ninguno para la final de la Champions League. Uno de ellos ha conseguido ganar la liga española, oigo los coches pitar por las calles de mi ciudad por los que celebran dicho evento y en la televisión, la radio o la prensa escrita hay debates de gran altura posicionando a los españoles para que decidan entre los dos Pepes (Guardiola o Mouriño). Son los mismos días en que hemos conocido, por la encuesta de población activa, que en nuestra provincia el paro asciende ya hasta un trágico record del 36,37 por ciento, situándonos a la cabeza del país. Esperaba ansioso ver el mensaje que el partido que nos gobierna nos daba ese día, si es de esperanza, de proyectos, de planes de crecimiento para Cádiz, etc. Por ello estaba atento a la primera comparecencia de la diputada y alcaldesa, líder provincial sin duda, Teófila Martínez. Pero no es así; en su primera aparición pública, doña Teófila, se despacha con una extensa rueda de prensa dedicada al dueño o mandatario (que uno no sabe muy bien que título ostentan estos señores) del club de fútbol de la capital. Al parecer, este señor no está contento con los 700.000 euros que el Ayuntamiento le va a pagar como indemnización por haber construido una tribuna en el estadio con el dinero de los impuestos de todos y entrampando las arcas municipales per secula seculorum. Y lo que más me llama la atención es como la alcaldesa le espeta a este señor que no debe morder la mano del Ayuntamiento (supongo que por darle de comer como dice el refrán). Le avisa de que no se queje, de que no proteste, que lo tiene bien domesticado con el dinero público que le da y que “porqué no te callas.” Nada sobre el paro lacerante de Cádiz, nada sobre la situación de esta parte del sur de Europa donde las instituciones caritativas y de asistencia social no dan abasto ante la pobreza, lo que importa es que el cadismo agradezca a la salvadora del club amarillo sus denuedos y esfuerzos por mantener el espectáculo deportivo amarillo. Todo ello, cuando Cruz Roja informa que ha dado de comer a 47.000 gaditanos el año pasado. Y son los mismos días en que, parafraseando a San Ignacio, cada viernes el Consejo de Ministros trae su afán recortador, de ajuste, recaudador. Menos prestaciones sanitarias, copago, reducción de becas, de investigación, temas banales. Es verdad que tenemos un déficit insoportable, injustificable ante Bruselas, ante la Merkel. Pero también conocemos los datos del fraude o deuda fiscal consentidos por el Gobierno al fútbol profesional español. Son los técnicos de Hacienda, a través de su sindicato, los que cuestionan que se apliquen convenios con los clubs de fútbol sobre previsiones nada creíbles de ingresos basados en aspectos tan aleatorios como la marcha en las competiciones o que se clasifiquen para jugar en Europa. Hay una condescendencia hacia los clubes. Para obtener un aplazamiento a cualquier empresa se le pide que sus activos sean reales y que tengan una viabilidad futura. Los clubes presentan garantías como ingresos a costa de campeonatos que aún no se han celebrado o de ingresos futuros que nunca llegarán. Es el propio Ministerio de Hacienda el que esconde casi de manera vergonzante la deuda y los incumplimientos fiscales del fútbol. Hasta el mes de marzo no hemos conocido que la deuda total era de 752 millones de euros de los que 490 correspondían a Primera División, 184,1 a Segunda y 78,1 al resto de categorías. No es de extrañar que el presidente de un club de fútbol alemán se queje amargamente denunciando el dislate español cuando nos recuerda que Europa nos da cientos de millones de euros a España para salir de la crisis y luego a los clubes se les exime de pagar la deuda tributaria. Los emperadores romanos le regalaban a los súbditos trigo y entradas para los juegos circenses, el deporte profesional de la época, (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política. Era el pan y el circo. Dos mil años después, la práctica de los gobernantes sigue siendo la misma, pero lo único que ahora queda es el circo. No hay pan, y menos, con tanto chorizo.

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