En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.

En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.
En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno. (Konrad Adenauer)

sábado, 14 de abril de 2012

JAVIER ARENAS DESBANCA A JOE RIGOLI: "YO SIGO"


Posiblemente las generaciones que han nacido con un ordenador en su cuarto desde pequeños, que son los motores de las redes sociales, que no entienden una televisión que no tenga menos de 30 ó 40 canales donde elegir, cuando yo les hable de Joe Rígoli arquearán las cejas (con c y no con z) preguntádose de qué fósil o dinosaurio famoso nos habla el tío este del Blog. Joe Rígoli es un actor/humorista argentino ya mayor que en los años 70 en la única televisión que había entraba en nuestros hogares representando un personaje llamado Felipito Takatún que participaba en unos imaginarios concursos en los que no sabía nunca las respuestas, en los que metía la pata, en los que su ilusión de conseguir ganar se frustraba por su torpeza o ignorancia. La gracia de los gags radicaba en que al final de cada episodio, el humorista terminaba diciendo "Yo sigo" cuando se le preguntaba por su intención respecto al concurso. Era la viva imagen de la moral del perdedor, del que nunca conseguiría nada concursando.

Me viene esta imagen infantil a la memoria cuando leo en los diarios esta mañana que Arenas anuncia que se presentará a la reelección como presidente del PP-A. Este insigne dirigente del PP, antes del PDP democristiano, antes de UCD, ha optado en 5 ocasiones a ocupar la presidencia de la Junta de Andalucía. El 25 de marzo todas las encuestas le daban como ganador pero la decisión de los andaluces obligó a la forzada sonrisa que fingía en el balcón de la sede sevillana iluminada por los ojos llorosos de muchos de los presentes en la noche del domingo electoral ante la frustración, una más, por no conseguir el asalto al inexpugnable feudo socialista andaluz.
El "campeón" Arenas le ganó a las encuestas. Y ahora, inasequible al desaliento, vuelve a optar a lo mismo, nos dice a los andaluces "Yo sigo". Es el Joe Rígoli, el Felipito Takatún, de la democracia española. Moral parece que sigue teniendo pero el concurso no creo que lo gane nunca.

martes, 10 de abril de 2012

MÁS DE LO MISMO



Numerosos han sido los ríos de tinta que han corrido analizando los resultados de las elecciones autonómicas andaluzas que se celebraron el pasado 25 de marzo. En lo que coinciden la mayoría es que los mismos resultaron sorpresivos, sobre todo teniendo en cuenta que todas las encuestas daban por ganador al Partido Popular superando o, en algunos casos rozando, la mayoría absoluta necesaria para gobernar nuestra región. Se cuenta, y me lo creo, que en muchas dependencias autonómicas, la semana anterior a las elecciones, se celebraron comidas de despedida de cargos de confianza y/o dirigentes políticos ante la inminente salida de sus despachos que el advenimiento de la tropa de Arenas conllevaría. También se cuenta, y también me lo creo, que el lunes 26 algunos de esos cargos volvían a sus despachos dando cortes de manga dirigidos a los funcionarios cargantes que esperaban asistir al desfile de cargos con sus pertenencias metidas en cajas. El ambiente eufórico previo, ante los futuros cargos que insignes dirigentes del PP también aspiraban a ocupar, contrastaba con las forzadas sonrisas que fingían en el balcón de la sede sevillana iluminadas por los ojos llorosos de muchos de los presentes en la noche del domingo electoral ante la frustración, una más, por no conseguir el asalto al inexpugnable feudo socialista andaluz. Una de las lecciones de dichas comicios es que algo hay que revisar en el papel que se otorga a las encuestas tanto por los partidos mayoritarios como por el común de medios de comunicación y opinadores políticos con algún peso en la ciudadanía. Esa lección sobre la validez de las encuestas ya la conocemos en Unión, Progreso y Democracia. El partido en el que milito nunca ha salido bien parado en los sondeos publicados; ni en el 2008, cuando Rosa Díez entró en el Congreso de los Diputados, ni en las autonómicas o municipales con entradas espectaculares, como ocurrió en Madrid, o, más recientemente, en las generales de noviembre en las que ninguna encuesta otorgaba el grupo parlamentario ni el 1.140.242 votos que ha convertido a UPyD en el cuarto partido de ámbito nacional en apenas 4 años de vida.
En estas elecciones andaluzas, UPyD ha conseguido algo más de 129.000 sufragios, faltándonos apenas unos 5.000 votos en Málaga para obtener diputado y unos 13.000 en Sevilla. Hemos consolidado nuestra posición como cuarta fuerza en Andalucía, multiplicando por cinco los votos que obtuvimos en las pasadas autonómicas, a pesar de que la participación había caído 10 puntos. No obstante, el resultado obtenido se ve empañado por la aplicación de la ley electoral ya que, con una norma proporcional pura, UPyD habría obtenido tres representantes en el Parlamento andaluz.
Sobre el resultado del resto de formaciones, quiero manifestar mi repulsa por todos aquellos comentarios vejatorios (incluso insultantes en algunos casos), provengan de donde provengan, que descalifican al pueblo andaluz, a los ciudadanos, por elegir libremente lo que votan (o lo que no votan). La realidad es que las urnas han hablado y que, de 2008 a 2012, el PSOE ha perdido medio millón de votos y nueve escaños y el PP, en el mismo periodo, ha bajado 200.000 votos y solo ha ganado tres escaños.
Hecha esta reflexión inicial sobre los resultados, cabe preguntarse sobre cuál es el escenario político que se avecina en nuestra región. PSOE e IU ya están en la mesa camilla, repartiéndose la tarta del poder andaluz. En la formación de izquierdas, Sánchez Gordillo (el alcalde pegado a un pañuelo palestino) y Valderas juegan cada uno el papel de poli malo y poli bueno de la negociación. Chocante me resultó escuchar al alcalde de Marinaleda decir en estos días que ellos cogerían cargos en aquellas Consejerías no contaminadas por la corrupción (Economía y Hacienda y Empleo). Es decir, se taparían la nariz en la Consejería de al lado por el mal olor de las del PSOE. Toda una lección de regeneración democrática.
Lo preocupante de la situación es que parece que tendremos 4 años de más de lo mismo. De enfrentamientos Junta/Gobierno central o Junta/Ayuntamientos del PP. Un PSOE más preocupado por hacer oposición a Rajoy desde el Gobierno de la región que por los verdaderos graves problemas que debemos abordar. Cuando escribo estas líneas suenan los tambores de la intervención europea a España por los malos resultados económicos que venimos lastrando desde hace mucho tiempo ya. Por ello, ahora más que nunca la propuesta que nuestra líder, Rosa Díez, hizo pidiendo claramente que el PP y el PSOE hicieran un esfuerzo de entendimiento en Andalucía dada la gravedad de la crisis económica, política y social y pusieran en marcha un gobierno de concentración tiene todo su sentido. Como decía Rosa, no es la hora de los partidos, ni de los bloques políticos, sino la hora de los ciudadanos.

martes, 14 de febrero de 2012

ANDALUCES LEVANTAOS ¿PERO CONTRA QUÉ?



Este año se conmemoran los 30 años de la aprobación del primer Estatuto de Autonomía de Andalucía, razón por la que, con toda probabilidad, el próximo 28 de febrero oiremos más repetidamente en medios de comunicación, en actos públicos u oficiales, el himno andaluz. Compuesto por Blas Infante, unos días antes de la Guerra Civil española del 36, apela a los andaluces para que se movilicen, se levanten y pidan "tierra y libertad", mediante un proceso de reforma agraria, y un estatuto de autonomía política para Andalucía.

Los dos pilares del andalucismo histórico hoy están más que superados. El apoyo a los agricultores y ganaderos europeos se discute y se aprueba en Bruselas en el marco de una Política Agraria Común, por un lado. Y, por otro lado, la comunidad andaluza ha alcanzado unas cotas de autogobierno y de asunción de competencias que, ni soñándolo, podía imaginar el notario sevillano.

Cabe preguntarse si a los andaluces les importa tanto su autonomía, las cuita políticas entre Griñán y Arenas, virreyes del bipartidismo español con mando en plaza en Sevilla, que actúan (o sobreactúan en la mayoría de las ocasiones) representando el cansino papel de contendientes por el granero de votos andaluz.
No dejar de ser cierto que hay un sentir unánime (que incluye a los propios socialistas) de que los andaluces están cansados de los 30 años de hegemonía del PSOE, no siempre en mayoría absoluta, conviene recordarlo, pues el PA o IU han estado prestos al quite para echarle un cable al socialismo andaluz a cambio de sillones o cargos. Parece, y eso afirman las encuestas, que el 25 de marzo habrá un recambio político en Andalucía que completará el mapa hegemónico de poder omnímodo del PP en toda España.

Ante esa perspectiva, cabe que nos preguntemos los andaluces ante qué nos debemos levantar rememorando el himno andaluz. Precisamente, aprovechando las redes sociales (Facebook y Twitter) hace unos días hice esa pregunta y éstas fueron algunas de las respuestas:

-Debemos levantarnos contra la Guerra entre los del PPSOE, contra cambiar el gobierno andaluz, para que todo siga igual y tengamos el mismo perro con distinto collar.

-Debemos levantarnos contra el bipartidismo, el inmovilismo y la corrupción. Contra lo que vemos y no nos gusta, contra que nos digan lo que hemos de hacer para que no pase nada y todo siga igual.

-Debemos levantarnos contra los tópicos que nos han colocado, que muchas veces colaboramos a mantener nosotros mismos y que son tan falsos.

-Debemos levantarnos contra una cosa que aparece en el himno de Andalucía y que deberíamos cambiar: los andaluces "NO" queremos volver a ser lo que fuimos.

UPyD, a través de nuestra líder nacional, Rosa Díez, lo ha dicho claro. Si de nuestra formación depende, gobernará el partido que haga las cosas necesarias para Andalucía y no las que son necesarias para mantener el chiringuito. Contra eso nos levantaremos desde UPyD.
UPyD tiene la capacidad de poder pactar porque lo que nos importa es la política, no las siglas. No pediremos consejerías ni presidencias de ninguna institución, sino cambios políticos. Contra eso nos levantaremos desde UPyD.

UPyD será en el Parlamento andaluz una voz libre que hable de estas cosas y lo haremos desde una opción política de inequívoca configuración nacional; decimos lo mismo en cualquier punto de España, desde la coherencia, y buscando lo que nos une a los españoles. Como decía Rosa, usaremos esa posibilidad de levantarnos y de tomar de la solapa a los partidos nacionales que se comportan como si fueran partidos nacionalistas y les obligaremos a combatir la corrupción, el desempleo o la pobreza.

martes, 17 de enero de 2012

ANALFABETOS Y GOLFOS EN POLÍTICA


Mariano Rajoy recriminaba airadamente el pasado mes de diciembre, durante la sesión de investidura, a la líder de UPyD, Rosa Díez, sus palabras sobre la corrupción en la política española y las propuestas que el partido magenta formula para terminar con ella.

Rajoy, sordo como una tapia ante las encuestas que proclaman el desapego de los ciudadanos por la denominada clase política, calificada como el tercer problema de España, y henchido por el triunfo del 20-N, proclamaba que no podía aceptar que se transmita la idea de que la corrupción política está generalizada.

La percepción del ya presidente del Gobierno de España se aleja de la realidad de este país. Tras el debate de investidura, un rosario de informaciones y titulares desmiente de forma categórica sus afirmaciones y casos ubicados en una u otra orilla del espectro político protagonizan el debate ocultando otros de mayor calado para la población como la pésima situación económica que vivimos y el paro. Ahí están los Gurtel/Camps/Matas (PP) o los Pepiño/Campeón/Eres (PSOE).

Los partidos antiguos de este país entran en el debate de la corrupción atacando solamente al contrario contra el que cargan la artillería pero mirando para otro lado cuando el olor a podrido se instala en su propia casa. Así Arenas, gran hacedor de titulares, tiene en los ERES el filón que puede hacerle salir del papel de eterno aspirante a la Junta. Pero es el mismo Arenas que dijo, cubriéndose de gloria, que “Gobernar es imitar a Camps”. O Rubalcaba que preguntado sobre los casos de corrupción en el PSOE afirmaba “No es lo mismo un Director General (en referencia al Director General de Empleo de la Junta/PSOE) que un presidente de una Comunidad Autónoma (PP).” Gran aportación del aspirante a liderar el PSOE; en la corrupción política hay galones.

La raíz del problema se encuentra en los filtros inexistentes y en las formas en que se configuran los núcleos de poder en los partidos y su posterior plasmación en el nombramiento de los cargos públicos. La ley de hierro de las oligarquías de los partidos políticos que formulara el sociólogo alemán Robert Michels describía la situación cuando afirmaba que toda organización se vuelve oligárquica y los partidos políticos también. Sus líderes buscarán incrementar o mantener su poder, a cualquier precio, incluso olvidando sus viejos ideales. Y es ahí donde entran a jugar su papel los analfabetos y los golfos en los partidos políticos que se convierten en sustento de la oligarquía del partido.

Hablo de analfabetos funcionales que son aquellos que no son capaces de resolver de una manera adecuada su papel laboral o social en la vida y que encuentran en los partidos la única tabla de salvación laboral convirtiéndose en políticos de profesión con el único mérito de haberse sacado un carnet y haberse arrimado al que manda. Ese analfabeto, político de profesión, no tiene principios, no los conoce, excepto el de que debe sobrevivir a costa de lo que sea y que el día de mañana, cuando los votos le echen, debe tener la bolsa llena para tener garantizado su futuro.

El golfo sí podría vivir sin la política pero sólo se preocupa de divertirse y entregarse a los vicios y si es gratis que sea total. Y qué mejor lugar para hacerlo que en una organización sin controles y sin responsabilidad.

Pues contra la presencia de analfabetos y golfos en la política van algunas de las propuestas de UPyD que Rosa Díez defendió en el Congreso:

- Ley de Transparencia que prevenga la corrupción en las administraciones públicas y en cualquier persona física o jurídica que tenga cualquier relación de interés privado con éstas.

- Los imputados por delitos contra las Administraciones Públicas no podrán ser candidatos en procesos electorales. Se aprobará la suspensión cautelar de empleo o cargo público de la persona contra la que existan en la causa motivos bastantes para creer responsable criminalmente del delito.

- Medidas penales contra administradores, directivos o empleados de una empresa mercantil o de una sociedad, asociación, fundación u organización privada con participación pública, o que desempeñe funciones públicas, implicados en actos de corrupción.

- Nueva ley de exigencia de responsabilidad civil, y penal para los casos más graves, de aquellos responsables públicos que, tras la finalización de su mandato, se constate hayan ocultado deudas o impagos del órgano o administración de la que fueran responsables.

- Modificación del Código Penal para eliminar la expresa exclusión de los
partidos políticos y sindicatos del régimen de responsabilidad penal de las personas jurídicas, a fin de que tanto partidos políticos como sindicatos puedan ser penalmente responsables de los delitos cometidos en nombre y por cuenta de los mismos o en su provecho por sus miembros y cargos.

- Medidas contra la corrupción en la contratación administrativa, limitando la posibilidad de adjudicar contratos directamente a favor de un contratista, la cuantía de los contratos menores y la posibilidad de subdividir contratos, exigiendo la publicidad de la contratación administrativa. Prohibición de contratar al personal de alta dirección, asesores, representantes legales, apoderados o mandatarios de empresas que tengan conflictos de intereses con las administraciones públicas.

- Despolitización del Tribunal de Cuentas, eligiendo sus miembros sin injerencias partidistas. El tribunal de cuentas sería el encargados del control, en exclusiva, de la financiación de los partidos políticos, sindicatos y patronales.

Juzguen ustedes mismos.